Bienvenid@s!

Bienvenid@s a mi lucha, espera, alegrías, lágrimas y esperanzas en mi deseo de ser madre.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Reloj, no marques las horas....

Si, lo sé, ando desconectada. Confieso que os leo y, aunque no os escriba por falta de tiempo  os llevo la cuenta casi a diario. Pero desde el móvil ni sé ni tengo paciencia para escribir y para sentarme ante el ordenador deben darse varias coincidencias: a) que no tenga sueño ni me duerme por los rincones b) que las niñas duerman a pierna suelta c) que el padre también duerma d) todo lo anterior.  Como habreis adivinado, la opción correcta es la d)   ;)

Cuando mi marido, por fin, empezó su excedencia recuerdo que estaba derrotada. Para mi suponía un enorme estrés, que vino acompañado de una terrible sensación de responsabilidad, incredulidad ante lo que estaba viviendo y sentimiento de culpa por no poder atender a mis dos princesas como creía que ellas se merecían. Los días desaparecieron para mi, me daba igual que fuera de día o de noche, me dedicaba exclusivamente a preparar biberones cada tres horas, cambiar pañales, poner lavadoras y, la media hora que "tenia libre" la dedicaba a lavar biberones.....y antes de que se secaran ya escuchaba un llanto de alguna de las peques reclamando mi presencia.

Si, hubo noches que llegaba mi marido a la una y media de la mañana del trabajo y me encontraba en el sofá, con una junto a mi llorando y a la otra en brazos dándole el bibi, ...y yo llorando como una magdalena, diciendole que no podía, que era una mala madre porque no llegaba a todo. Ahora sé que me ponía metas muy altas, me exigía demasiado tanto como en mi vida privada, o las hormonas postparto me la jugaron. 

Yo quería dar biberones a la vez, acunar a la vez, dormir a la vez, y eso es materialmente imposible, y tenía que ir "aprendiendo" trucos para que mis reinas no se sintieran solas. Ponía, por ejemplo, a una de las peques en una de las hamacas ( a la que estaba mas tranquila ) hasta que se dormía sola, ya la nerviosa conmigo detrás en el sofá en brazos, así a la que no cogía no me veía. O descuadraba los biberones para darlos escalonados, o los daba  la vez a dos manos..... haciendo malabares. ¿Para que? Para dejar de sentir ese sentimiento de culpa que me invadía cada vez que las dos lloraban, por tener que coger y calmar a una si y a la otra no, o por no coger a ninguna para que se vieran en igualdad. Hiciera lo que hiciera me sentía mala madre, porque una lloraba pidiendo brazos y yo no podía darselos. Llegó un momento en el que dejé de sentirme madre: era solo una persona con coleta y bata que daba biberones, cambiaba pañales y acunaba, a la vez que tenía un terrible remordimiento por ver como no disfrutaba de sus hijas, que no tenía tiempo de pasar las horas con ellas en brazos maravillada de ver simplemente como dormía porque tenía a la hermana llorando por lo mismo y...como no se lo voy a dar a ella también?

A todo eso hay que sumarle las pocas fuerzas que tenía tras el parto, y que simplemente dejé de dormir para dar bibis, por lo que mi estrés aumentaba a pasos agigantados. Recuerdo momentos como el de estar sentada en el sofá, decirle a mi marido " voy a mirar el tiempo para mañana" coger el movil y antes de tocar la tecla quedarme dormida....en ese corto espacio de ....1 seg??? madre mia!! y claro, mi marido partirse mientras me miraba con ojos de pobrecita mia.

Pero llegaron los dias de excedencia, y todo cambió. Me dije que iba a aprovechar que ya estaba el en casa para hacer una limpieza profunda en casa, para arreglar mi armario, mis cosas,.....voy a hacer tal y cual........pero nada de eso. Llegado el momento qué hacer: salir con mis hijas y marido de paseo o arreglar la alacena de la cocina? Dormir a una de mis hijas en mis brazos o ponerme a hacer limpieza de papeles? Obviamente, las primeras opciones son las correctas en este caso.

Decidí aprovechar para disfrutar de mis hijas y mi nueva familia. Me da igual que el trastero sea una leonera porque me maravillo de ver como María se maravilla de descubrir que tiene una mano...que se mueve!!guauuuu!!! Me da igual que mi coche tenga mas polvo dentro y fuera que el desierto del Sahara, porque mejor derretirme cuando Alicia "habla" conmigo y arreglamos el mundo entre "auuuu ayyyy joooo uhhhhhhh"

Un excedencia para vivir, para disfrutar de ellas, de estos días que se nos están pasando como chasquidos de dedos. Tan rápido que ya tengo guardada ropa que les quedó pequeña, que ya quitamos la minicuna y ahora duermen en una cuna, aún juntas, pero que sé que dentro de nada no cabrán.

Que me da un pellizquito en el corazón cada vez que pienso que no volveré a experimentar un embarazo, a sentir pura vida en mi vientre, que no volveré a ser madre de bebés, ni pasear carros con capazos, peleles talla 0 o patucos de lazos, porque fui y soy tan feliz que los dias se me hacen segundos y las semanas apenas horas. Sentirme culpable de pensar eso, sabiendo que hay quien no tendrá la suerte de vivirlo, sentirme aún extraña por sentir "coraje" al ver a una embarazada, y sentirme como la mas feliz y orgullosa del mundo mundial cuando salgo con mis niñas de paseo y la gente nos para para verlas y decirnos lo guapas y simpáticas que son. Que contradicción de sentimientos, pero que verdaderos cada uno de ellos!


La sonrisa de María
La sonrisa de Alicia

domingo, 11 de enero de 2015

Dos meses

Mis niñas cumplen hoy dos meses, y parece que fue ayer cuando llegamos los cuatro del hospital, con una maleta, dos niñas y millones de preguntas de novatos.

María y Alicia crecen a un ritmo que no dejan de sorprenderme, y más rápido de lo que a sus padres quisieran. A veces las miro mientras les doy el bibi y pienso que se me hacen grandes, que ya mismo no caben en la minicuna, que ya tienen ropa que se les ha quedado pequeña....

Por un lado me alegra, porque crecen bien. La pediatra así nos lo confirmó, que están creciendo bien, sanas y felices, y eso nos ayuda a superar los tantísimos miedos de papás primerizos. Pero por otro me da pena, porque están pasando esos días que no volverán, que no volveremos a sentir y a vivir esos primeros instantes por ser infértiles ( al igual que el embarazo ). Pero me quedo con la primera parte, y me fascina ver cómo empiezan ya a reir, a alargar su mano para intentar tocarte, como empiezan a marcar su personalidad, tan distinta la una de la otra!

María es rubia pelirroja ( Trax, si me lees....ay lo que me acordado de ti! ). Yo siempre dije que las niñas pelirrojas me hacían mucha gracia y mira por donde! Por ahora, claro.Todo el mundo cuando la ve dice que es clavadita a mi :P Tiene la cara pequeña y de pillina, con unos grandes ojos, y no para de mirar, moverse, hacer ruiditos,...... Sigue dejandose hacer, así que es trastillo pero muy buena. Si le das el bibi y la dejas en la hamaca no protesta, si la hermana le pega manotazos en la minicuna se tapa la cara y sigue durmiendo mientras hace sonoro un leve quejido.

Alicia es rubia, regordeta y una muñequita, la típica bebé de las fotos. A ella le encanta dormir pero claro, en brazos, y si puede ser echada al hombro mejor! Los bibis se los sigue tomando enteros del tirón, por eso quizás acaba derrotada! Pero los ratitos que pasa espabilada te pone unas caras que te partes de risa y, aunque esté mal decirlo, de igual modo nos reimos cuando llora porque quiere su bibi ya. Pone unos pucheros y llora con un genio contenido que no podemos evitarlo porque se nota que es un lloro de coraje de quererlo ya porque si.

Estas dos enanas me dejan agotada, estos dos meses he vivido para ellas las 24 horas del dia. Mi familia ha venido de visita algunos dias y otros tantos ha venido mi suegra, pero la mayoría he estado sola, dando bibis a la vez, cambios de pañales, reflujos y cólicos, sin dormir, comiendo lo primero que pillaba.....me convertí en una chica ojerosa, con un moño y una bata rosa......pero a pesar de todo eso, todo el mundo me lo decía: que irradiaba felicidad. Y así era, y así es, agotada pero feliz, exhausta pero contenta, cansada pero la mujer mas feliz del mundo. Todo lo que pase se me olvida cuando veo a mis niñas sonreir, cuando me paso las horas con ellas entre mis brazos mientras duermen sus siestas, cuando acaricio sus manitas,..... Y ahora va a ser mejor, porque mi marido ha pedido 3 meses de excedencia para ayudarme y estar con ellas, así que desde hace ya tres dias estamos disfrutando de ser padres, con nuestros turnos tranquilos de bibis, y paseos al solecito, porque me encanta pasear los cuatro y que la gente nos pare y nos diga lo guapas que son mis niñas ;)

Por cierto, que estuvimos en la clínica a presentarles a las niñas, lo que les hizo mucha ilusión porque , por lo visto, eramos los primeros papás que lo hacíamos. La doctora, cuando vió a María dijo: "perdona, pero lo hemos clavao ehh?? esta niña es igualita a ti!!" jajajaja

Ahora tendré mas tiempo para escribir, y para comentaros, porque os leo desde el móvil con una mano mientras tengo siesteando a alguna de las peques. Tengo muchas cosas cosas que contar, de sentimientos de infertil tras el parto y la maternidad, de los avances de las reinas de la casa,..... pero mejor con un poquito de tiempo

sábado, 27 de diciembre de 2014

La carta del pasado para mi nuevo futuro

No sé si recordais que hace un año me escribí una carta a mi misma, y la guardé con el título " No abrir hasta diciembre 2014". Cuando escribí esa carta mi vida pasaba por uno de los momentos mas tristes y a la vez esperanzados de mi vida, ya que veníamos de un ciclo que creimos era el definitivo, de un negativo que nos dolió como mil puñales en nuestro ya cansado corazón, de volver a escuchar una y otra vez lo mismo y sentirnos perdidos, del nacimiento de mi sobrino y de ver la cara de felicidad de toda mi familia, del posible nuevo intento en una nueva clínica,.... Eran tantos los cambios que necesitabamos y tantos los sentimientos que se adueñaban de nosotros por aquel entonces que decidí plasmarlo en una carta para abrirla ahora, y ver si ha cambiado mi vida, si hemos conseguido alguna meta, y si no para que fuera un impulso para que así fuera.

En la carta hablaba de lo mal que me encontraba en el trabajo y que estaba a punto de dejarlo, y me deseaba que todo hubiera cambiado o, al menos, no me encontrara así. Y menos mal que aguanté, porque pude disfrutar de la baja de mi embarazo y ahora mi maternidad sabiendo que mi puesto estaba ahí y podría volver y ahora acoplarlo a mi nueva forma de vida

Hablaba de mi marido, el cual deseaba que siguieramos juntos pasando esas tardes de sofá, pelis y mantitas que tantos nos gustaban. La infertilidad es dura, e influye sin remedio en la relación de pareja. Nosotros, por muy enamorados y años juntos, hemos tenido algunas crisis bastantes serias, en concreto recuerdo dos, y tras ese último negativo no quería que acabáramos echándonos la culpa el uno al otro, pero no ha sido así, y afortunadamente seguimos juntos, felices y comiendo perdices ;)

Pero sobretodo hablaba de mi infertilidad, que esperaba que no me venciera, que deseaba que siguiera luchando y no me hubiera dejado abatir por el negativo. Que ojala esa clínica nueva y esas pruebas nos dieran resultado y ya formaramos una familia....y se me han saltado las lágrimas porque, mientras leía esas líneas, mi hija María dormía a mi lado en el sofá y Alicia reclamaba mi atención agarrando mi dedo para poder dormir su siesta.

Como cambia todo en una año! Que mal estaba entonces, que tristeza, que derrota se había apoderado de mi sin remedio, y buscaba fuerzas de cualquier lado para poder afrontar el nuevo, último, esperanzado, incierto paso en la nueva clínica.

Hoy puedo decirle a la Luna de 2013 que si, que fui fuerte y aguanté en el trabajo y cuando vuelva sé que lo voy a ser mas porque haré todo mis hijas. Que mi marido sigue a mi lado y nuestras vidas se hacen mas entrelazadas a cada segundo que pasa. Que por fin hemos sido padres de dos preciosidades que nos enamoran a cada gesto o mirada que nos hacen derretir de pura felicidad,...y que me alegro de que esa llamada de la nueva clínica llegara a nuestras vidas, y que decidieramos intentarlo una vez mas, y que hicieramos esas pruebas.

La vida te puede cambiar tanto de un año a otro que hoy, leyendo esa carta, he sabido que por muy mal que viera las cosas llega un momento que empiezan a desencadenarse cosas buenas de repente y puedes conseguir tus objetivos. Que hay que luchar hasta que sientas que así lo debes hacer. Si hubiera escuchado a la gente que me decía que parara ya con tantos ciclos, que tenía que aprender a vivir sin hijos,...hoy no tendría a mis niñas balbuceando a mi lado. Que tenemos las fuerzas y a veces están mas escondidas por los traspiés de la vida, pero que hay que ser fuertes, somos fuertes, y al menos luchar, intentarlo, ir a por ello, por los hijos o por lo que necesitemos, porque a veces se nos olvida que podemos intentarlo y que podemos luchar por lo que nosotros queremos por culpa de la negatividad que nos rodea.

Por eso aún mantengo mi cartel en la puerta de la entrada de mi casa, y por eso he llorado con la carta...y por eso hoy me alegro de haber escuchado a mi corazón y haber hecho lo que queriamos y sentiamos.


domingo, 30 de noviembre de 2014

María y Alicia

Es domingo por la tarde. Hace ya un buen rato que mis padres se fueron, esta vez les ha costado mas que nunca arrancar irse, porque no dejaban de mirar como dormían juntitas en la minicuna mis dos trocitos de cielo. Y como les comprendo! Yo no dejo de observarlas a todas horas, no ya por los miedo de padres novatos, como si del anuncio ese de la tele se tratase ( "..estará bien? respirará?" ...) sino porque se me pasan las horas viendolas dormir, ya sea acostadas o entre mis brazos.

Cuando la gente me pregunta por ellas, por la calle o en visitas, y les dijo que casi tienen las tres semanas, a veces me parece increíble que hace menos de un mes estuviera ingresada, con un barrigón del quince, esperando a que las peques ganaran peso. Hoy he repasado con mis padres esas fotos, las del día del parto, la de los últimos dias de embarazo y los primeros de vida de mis reinas de la casa...y ya me parece que se me escapan los dias como arena de playa entre las manos.

Mi vida ha cambiado....ha cambiado tanto!! La gente me dice que pobres de nosotros, tener que levantarnos cada tres horas a dar biberones, y por partida doble! Y cuando lloran a la vez,...y cambios de pañales!!... pero si nos vieran por un agujerito se darían cuenta que hacemos todo eso ojerosos, cansados y hasta aveces agotados, pero llevamos una sonrisa tan enorme a todas horas que creedme que todo compensa. Nos hemos visto en fotos y tenemos tal felicidad que supera cualquier signo de cansancio, de verdad, que nunca no hemos visto tan felices como lo ahora!

Todos nos dicen que las niñas son unas muñequitas y, claro, nosotros cada vez mas hinchados de orgullo de padres, porque además de eso, son buenisimas, con sus días malos, como todos, pero que comen, les hacemos carantoñas y se duermen hasta la siguiente toma. Y si alguna no quiere dormir, te pone caras y entonces estamos perdidos, nos llevamos las horas sentados en el sofá y con ellas entre los brazos, y el mundo se detiene para nosotros.

María es la más pequeña y fue la primera en nacer. Tiene unos grandes ojos azules que iluminan mi vida cada vez que me mira. Los abre de par en par y lo mira todo, sin perder detalle, igual que el día que nació. Ella vino al mundo discreta, sin llorar, con sus ojos bien abiertos, como si no quisiera perderse ningún detalle de lo poco que lleva vivido, como me pasa a mi, que no me quiero perder nada de estos maravillosos dias. Es muy rubia y muy pequeñita, pero ah amigos, las apariencias engañan! porque cuando María dice de eructar tras la toma...parece que se va a dar la vuelta como un calcetin! jajaja Ella es tranquila, le gusta comer a su ritmo. Ella come, descansa, come, toma aire, descansa, come,... Hace pocos dias a aprendido a sonreir, que ya se le estaba adelantando la hermana, y te pone una boquita de piñón que irremediablemente te tienes que reir. Es la primera en dormirse y la primera en despertarse y, aunque le encanta quedarse dormida en brazos de su mamá, entiende que solo sea un ratito porque le toca ahora comer a la hermana. Cosas de las hermanas mayores!

Alicia es mayor en tamaño. Tiene la cara regordeta y pone unas muecas que enamoran a todo el que la mira. Le encanta ir de brazos en brazos, y acurrucarse entre la bata de mamá después de comer, agarrarse al filito de la ropa de mami y asi, agarrada, quedarse dormida. Como por las tardes noches le dan los colicos del lactante el resto del día se porta muy muy bien, porque sabe que a la tarde van a tener que echarle paciencia. Alicia se parte de risa en sueños, y se rie cuando llora y la cojes en brazos, como si dijera " jeje, lo conseguí". Ella come muy rápido, devora el bibe pero lo hace para hacer una larga sobremesa de cariñitos en el sofá, hasta que cae rendida dormida y se deja acostar. Pone unas caras que hace que me derrita de pura ternura y su cara de cuando está agustito....es literalmente la descripción de estar en la gloria!

Maria y Alicia son dos amores, dos pequeñas reinas que duermen juntas en una minicuna junto a su mamá, que crecen por dias y a su madre le da un pellizquito en el corazón cuando piensa en el dia que no quepan juntas para dormir. Maria y Alicia tienen enamoradas a todo el bloque de vecinos, a toda la familia, a las amistades, a la gente que encuentran en sus paseitos al sol. Son dos trocitos de cielo que iluminan la cara y la vida de sus padres, que repetirían todo lo pasado una y mil veces si hiciera falta, porque la recompensa es tan grande que no se puede expresar con palabras.

Cuando la felicidad es tan grande que no se puede describir. Cuando la felicidad es tan hermosa como sencilla, como decir María y Alicia.


lunes, 17 de noviembre de 2014

11/11 El día que mis lágrimas fueron de felicidad

Me parece increible escribir esta entrada. Apenas he puesto dos letras las lágrimas han empezado a inundar mis ojos, pero hoy esas lágrimas son de felicidad, porque a mi lado, mientras os escribo, tengo a mis niñas durmiendo una junto a la otra, acurrucadas, sin saber el largo camino que sus padres han tenido que recorrer para darle los millones de besos que ya les hemos dado y los miles de millones que vendrán.

Los monitores mostraban cada vez mas contracciones, yo cada vez mas pesada pero feliz porque parecía que la pequeña ganaba algo de peso,...y llegó el día 11. En un control el médico, al ver que la peque no ganaba ya tanto y que yo perdía fuerzas, me dijo:¿Y tu marido? - Pues ha ido a llevar a mi suegra a su casa. - Vaya hombre, pues dile que vuelva, porque te bajamos ya a partos - Pero...vamos a ver, el parto para cuando?  - Pues yo diría esta tarde u esta noche y natural.

Que cara tendría que el matrón de la lado se empezó a reir y me dijo: vaya si te ha cambiado la cara! y yo pensaba: y mi vida!

Hecha un manojito de nervios llamé a mi marido y le dije que volviera, mientras recogía todas mis cosas después de tantos días allí. Llamé a mis padres para darles la noticias: donde estais?? - en el super, porque? - pues compradme un paquete de pañales y avisad a mis hermanas, porque me bajan a partos.

Me bajaron y mientras esperaba la analítica de la epidural dilaté hasta 4-5cm...En ese paritorio, con la oxitocina, iba llegando el momento., y no dejaba la mano de mi marido. Ya con la epidural iba dilatando a buen ritmo, hasta que llegó el momento de la verdad. Llevaron a mi marido a la sala de espera porque según nos dijeron al estar preparado la segunda opción de la cesárea por ser gemelar no podía pasar. Que rabia nos dió!....y me llevaron al quirófano.

La gente entraba y salía y yo pensaba para mi que no podía ser verdad lo que ocurría. Un chico muy simpático hablaba conmigo, explicándome que empujara cuando él me decía aunque no notara nada....

Y a las 20:18 nació María con 1.920.....y mi vida empezaba a cambiar. La pusieron junto a mi cara " Mira tu niña! es una muñequita!!" y yo no paraba de darle besos mientras decía mi niña mi niña mi niña... Ella con los ojos muy abiertos, muy tranquila me escuchaba, y yo casi sin fuerzas no paraba de besarla.

A las 20:20 y tras otro dos empujones Alicia con 2.330 puso fin a diez años de sufrimientos, lloros y tristeza. Todo eso quedó borrado cuando me levantaron la cabeza para verla salir y un sonoro llanto irrumpió en la sala. Atrás las luchas, los negativos, las citas y las terribles betaesperas que acababan una y otra vez en negativos. Atrás las punciones y los dolores, las esperas y los miedos de ver que pasaban los años y todo quedaba igual. Todo quedó atrás.

Me volvieron a llevar a la primera sala, y allí aparecieron todos, la familia de mi marido, y la mía, porque afortunadamente a mis padres y a una de mis hermanas le dió tiempo a llegar. Pero recuerdo con especial cariño cómo, en cuanto ví aparecer a mi marido nos fundimos durante minutos en un enorme abrazo de lloros sin decirnos una sola palabra, no hacía falta, sólo nosotros sabíamos lo que había sido este camino y lo que significaba ver a nuestro lado a nuestras niñas tan tranquilitas, despiertas, como si nada hubiera pasado.

Los siguientes días nos ayudaron mucho las familias y rehicimos nuestras vidas para dar la bienvenida a nuestras niñas, aprendiendo como dos novatos a dar bibis, cambiar pañales,....bueno, sobre todo él, porque yo estaba físicamente agotada después de todo, el reposo y los puntos no podía ni mantener en brazos a alguna de ellas.

Pero poco a poco lo fuimos superando y desde ayer estamos en casa, una casa que por fin se nos está quedando pequeña por lo inunda todo biberones, gasas y pañales, ....y sobretodo FELICIDAD.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Poquito a poco

19 días de ingreso y contando. Muchas veces pienso que afortunadamente mi cama da junto a la ventana y me distraigo viendo las nubes pasar, y cómo los gorriones se pelean con las cotorras, y estas con las palomas y estas con las gaviotas.

Me cuentan que fuera hace ya frío y se nota por las noches. Ya me dejan sentarme en el sillón e incluso dar paseos por los pasillos, uniendome a la ruta de las preñis y visitando a las vecinas. Esta mañana he amanecido resfriada, moqueando y llorando solo de un ojo: típico en mi! Menos mal que me dió tiempo a vacunarme de la gripe!

Ya estoy de 35+2 y desde hace esos dos días me han retirado la progesterona y he entrado en libre evolución: si me pongo por mi misma de parto seré otra mas como las que pasan a mi otra cama de la habitación, que llegan, dilatan y la bajan a partos.

Hoy han vuelto a ver a mis niñas. Ya les tenemos asignados los nombres porque, según el médico, el parto va a ser vaginal y todo indica a que será un muy buen parto, porque sigo con el cuello del útero casi casi borrado y dilatada de 2-3 cm.

Así que María, la primera en salir, la mas peque, es la que trae de cabeza al médico porque está tan encajada que han tenido que hacerme hoy una eco vaginal para medir la cabecita y sumarla a la dopler para ver como va. María está mas pequeña de lo que ellos pensaban así que no quieren provocar nada porque sería forzar un parto gemelar con prematuro.

Alicia, la segunda y la mayor en peso, ya supera los dos kilos y se encuentra con fuerza y energía, tanto para asombrar a alguna matrona al ver cómo mi barriga ae convierte en un saco de boxeo y sus patadas y bailes se ven de aqui para acá. Yo le digo que tenga cuidado con su hermana María, me acaricio la barriga y les canto una canción, su canción, la de mis niñas,  " Somewhere over the rainbow",....y se vuelve a dormir.

Mientras en monitores se refleja que están bien, que no sufren, y por eso el médico ha decido que mientras no me ponga de parto y en los monitores diarios salga que las peques están bien, vamos a intentar que María se ponga un poquito mas grande cada día.

Y yo, por mis niñas, lo que haga falta. Como si tengo que estar hasta la 37. Cada día falta uno menos para tener en mis brazos a mis niñas...

lunes, 27 de octubre de 2014

Las peques se hacen grandes

Todas las noches, antes de la medicación y echarnos a dormir, pasa un matrón/a a escuchar a los bebés.

Como llevaba una tarde algo movida de contracciones se lo he comentado y nos dice: claro, es lo suyo, y mas tendrás! Y yo: no verá, es que como tengo que aguantar...

Y nos suelta:
Tu ya tienes orden de no parar, asi que si tienes mas contracciones,  sangras,....etc avisame! Y alli mi marido y yo nos hemos quedado pasmados. ¿Comooooo?

Pues si, nos comenta que las peques ya,están formadas y que si me pongo de parto ya no me ponen nada para pararme, asi que....esto va palante.

Madre mia, después de taaaaantos años se acerca el día y me estoy asustando...

Hoy miercoles ha sido por fin la doppler, y alli estaban mis nenas, encogiditas las pobres mias, aguantando en el poco espacio que les queda. La mayor, la que está a la derecha no paraba de moverse por lo visto y le ha costado a la chica tomarr medidas. Esa pesa ya 1.950. La peque está totalmente encajada abajo, tanto que no han podido medir la cabecita,  esa ha dicho " uy, aqui hay jaleo, voy a coger sitio ya.. Primeeee "  Esta nos han dicho que pesa 1.700 pero dicen que es totalmente aproximado porque no habia manera.

Tienen liquido suficiente y están bien, así que, como el viernes hago las 34, se están centrando en que las nenas lleguen a los dos kilos. Así que reposo, reposo y reposo. Y mi marido tomando poco a poco forma de alcayata de tanto incómodo sillón.

Aqui seguimos, cuidando de las peques. Encantada cada vez que me ponen monitores porque escucho los latidos de mis niñas que cabalgan como potros desbocados. Encantada de pasar las horas viendo como patalean. Encantada de estar aqui en reposo porque mis niñas van creciendo.

P.D. Las entradas las voy escribiendo a ratitos, quiero guardar los trocitos que van ocurriendo dia a dia.

Os voy leyendo como puedo, por el movil con los datos mas que agotados. No me olvido de vosotras.